El hombre como el ser superior ante los animales, el hombre, el que crea, el que destruye, el que ama y el que odia. El único animal en cometer dos veces el mismo error, y no se si llamar a esto un error.
Al final son mis raíces, me formo en una generación que es invadida por el Internet, pero bien podría ser un vil pretexto. La sobra de tiempo se hace presente y una vez mas estoy aquí escribiendo, que bien podría ponerme a leer el libro que no he acabado. Pero prefiero escribir y volver a cometer el error de sentarme por horas frente a la computadora.
En estos días de lluvia y con tanto que hacer, desde sentarte frente a la ventana a oír un ciento de discos que hay arrumbados en un closet, pasando por tratar de mejorar en el rasgueo de cuerdas, ver una buena película sentado en la comodidad de tu sofá, hasta porque no, salir y mojarte mientras llegas a tu destino que bien podría ser el cine, la casa de tu novia o mi propia casa.
Pero he me aquí, una vez mas pasando las vacaciones escribiendo de algo, tal vez de alguien, tal vez de mí.
miércoles, 30 de abril de 2008
miércoles, 16 de enero de 2008
Simplemente nunca podrás tener las dos cosas al mismo tiempo, nunca podrás tener la luna sin que el sol se oculte.
La tarde caía, cuando la noche dejaba ver su oscuridad, nunca ésta te intimido, nunca te dejo ver de lo que era capaz. Nunca el sol te dejó delirando, nunca habías extrañado su partida. Con frío y nada más que tu almohada te dispusiste a dormir, dormir con la sensación de saber que mañana, al despertar, seguirás sintiéndote solo sin importar que el sol no tarde en salir.Esa noche dormiste pensando en cada rayo de vida dado por la estrella hacia todo aquello que lo necesita y en el mañana que no sería para ti. Pensaste en no necesitar tiempo y no sentir frío.
Esa noche simplemente no pudiste descansar.
Como necesidad de un ser con vida requieres del sol para construirte, te viste despertar, sabiendo que era un nuevo día, dejando un sueño no consumado en la cama, un frío convertido en calor en las sabanas, una lágrima en la almohada. ¿Era acaso una alta montaña lo que no te dejaba ver la luz o era simplemente que el sol ya no quería voltear a verte? La oscuridad acompañada de soledad te tendió la mano, la aceptaste y mas tarde estabas de nuevo pidiendo que ese calor confortante te abrazara. Diste por terminado cualquier tipo de relación con esa estrella; te diste cuenta que, a pesar de estar perdida, podría ésta voltear a verte.Recordando cada sensación y cada rayo de luz convertido en momento, regresaste al día en que el sol brillo por última vez, esa noche soñaste con cada ilusión de vida dada por esa estrella, esa noche quisiste dejar de pensar y supiste que el día de mañana no sería para ti. Decidiste taparte. Esa noche fue la más larga de tu vida...
...Y el peor día de tu vida estaba ahí. Tu le sonreías; por cada abrazo una lágrima, lágrima que se convirtió en llanto cuando te diste cuenta que volviste a donde todo empezó. No te importo esperar el ocaso porque antes de partir te miró, sintiendo de nuevo, regresaste al principio de la nada, te diste cuenta que era el fin del mundo y que todo lo que tocabas con tu innecesaria oscuridad dejaría de bañarse con la luz de esa estrella. Esa noche no despertaste.
Esa noche fue la última de aquel recuerdo de vida.
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